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¿Cómo queda afectado el campo del psicoanálisis, que ha tomado una fuerte impronta universalista, con la emergencia del giro decolonial y los estudios postcoloniales? ¿El psicoanálisis local plantea convergencias con estos? Parece insinuarse un debate con posiciones contrastantes, hay elaboraciones meticulosas y pacientes, hay acusaciones rimbombantes, defensas reactivas como maquinaria de guerra, o simplemente desestimaciones y hasta la propuesta de un psicoanálisis postcolonial. La diferencia sexual como diferencia real parece un apotegma irrebasable del psicoanálisis, pero está en debate cómo ubicar las otras diferencias. ¿Qué hacer con la diferencia colonial y racial? En los años cincuenta del siglo pasado este debate tuvo como protagonistas a Octave Mannoni y a Frankz Fanon y no fue ajeno a Lacan. La colonización de la subjetividad, que oculta y deniega las segregaciones, la podemos ver actuante obscenamente hegemonizando la opinión pública.

                                                           

“América Invertida” (1943) de Joaquín Torres García*  

  Los enfoques decoloniales y postcoloniales cada vez se hacen más audibles. Se escuchan en las voces de subjetividades emergentes cuando reclaman por el sexismo, el racismo y varias formas de segregación propias del sistema capitalista-colonialista, que las oculta. Se hacen presentes en países y estados dependientes, como el nuestro, y de la totalidad de América latina y el Caribe.

  Cabría formularse la pregunta acerca de cómo queda afectado el campo del psicoanálisis, que ha tomado una fuerte impronta universalista, y si las propias derivas del psicoanálisis local han producido alguna perspectiva que pueda emparejarse con los estudios decoloniales.

  No hay necesidad de esforzarse para decir que hay un predominio de perspectivas universalistas del psicoanálisis, aunque es preciso recordar que hay escuela francesa, inglesa y americana. Eso significa antagonismos. No hay ímpetus para decir una escuela argentina, y sin embargo, muchos argentinos son muy reconocidos en la mundialización del psicoanálisis.

  ¿Existe este tema en los debates de los psicoanalistas? Parece que sí, con la salvedad de reconocer un debate que difícilmente se sostenga por su fragilidad. Haciendo un breve recorrido por este último tiempo rescato, sin ningún orden o clasificación, publicaciones, libros y eventos.

  En Buenos Aires, Las publicaciones de La revista Opacidades[1] y los eventos de Lateral de opacidades dirigida por Juan Carlos Piegari. En la EOL, La cita fallida 1 El continente mestizo. Una mirada, con Lacan y La cita fallida 2 Mutaciones americanas Una mirada, con Lacan[2] de Carmen Gonzalez Taboas. Estos últimos dos libros de ensayos sobre cuestiones de América latina, fueron prologados por Gustavo Dessal quien advierte que no se trata de “la trasnochada idea de un psicoanálisis nacional criollo o latinoamericano, y menos el delirio de un psicoanálisis nacional y popular”.

  Paul B Preciado en diciembre de 2019, en París, en un encuentro de la AMP acusó al psicoanálisis de estar inmerso en el régimen patriarcalista y colonialista; su intervención fue publicada bajo el título de Yo soy el monstruo que os habla[3]. La respuesta la dio Miquel Bassols mediante el libro La diferencia de los sexos no existe en el inconsciente[4]un libro máquina de guerra según Jorge Reiter[5].

  El año pasado en el canal de la AMP en youtube, apareció una entrevista a Rachel Khan (Lacan Web Télévision s’entretient avec Rachel Khan, suite à la sortie de son livre «Racée»)[6] con una crítica a la ideología wokes y decolonial. Libio Boni[7] (psicoanalista italiano en París, perteneciente al colectivo de Pantin) en Buenos Aires, en una actividad mundial organizada entre otras por la embajada de Francia, postuló un psicoanálisis postcolonial.

  En Brasil, Suely Rolnik publicó Esferas de la insurrección Apuntes para descolonizar el inconsciente. En Montevideo apareció el libro Decolonialidad Y Psicoanálisis[8], de González González Mauricio y Castañola, María Amelia y otros. En Buenos Aires fue publicado El ensayo El colonialismo según Lacan[9] de Jorge Jinkis, incluido en Indagaciones (2010) y en Anacronismo interminable (2020).

  En el 2021 publiqué Decolonialidad del psicoanálisis[10], un ensayo que apunta a interrogar algunas defensas que se autoimpuso el psicoanálisis respecto de acusaciones de estar impregnado e inmerso en posiciones universalistas, patriarcales, europeizantes, racializadas; pero dejando hablar a los autores nuestros del pensamiento crítico periférico, feministas, decoloniales o postcoloniales: Eduardo Grüner, Rita Segato, Alejandro de Oto, María Marta Quintana, Enrique Dussel, Santiago Castro Gómez, Silvia Rivera Cusicanqui, Bolivar Echeverría, Breny Mendoza, Mariana Enríquez, Karina Ochoa, Yudereskys Espinosa Miñoso, Ramón Grosfoguel. E incluyendo a otros pensadores de otros lados que intervinieron en los debates como Judith Butler, Joan Copyec, Slavoj Žižek, Gayle Rubin entre los actuales.

  Autores que realizan planteos relampagueantes, luminosos sobre las formas de la segregación de los sujetos subalternizados, racializados, sexualizados, oprimidos, explotados y colonizados. Estas temáticas parecen alejadas del psicoanálisis por su carácter situado, histórico, ideologizado y politizado.

  Solo basta decir que en la densidad de lo que se escucha en un consultorio, ¿cómo sería posible seguir los significantes sin los cuerpos que los utilizan en sus discursividades? Cuerpos con colores, sexo, olores, privaciones, etc., marcados por todo tipo de discursos de dominio, clasificatorios, a los que se les asigna afectos casi siempre de odio para ser segregados. Sujetos que emiten discursos que uno sospecha impropios, impuestos, reconocibles como colonizados y que en su densidad remiten a una historia y a una política de producción de subjetividad de un orden capitalista-colonial, patriarcal y blanco que sumerge a las mayorías al mundo del no ser.

  El psicoanálisis, una práctica que contiene un cuerpo de saberes propios, surge a un costado del discurso de la ciencia, casi como su sombra, con la objeción de producir una práctica y saber que destotalice, rompa las pretensiones de un saber que sabe todo, todo lo ordena y prescribe, postulando un saber no sabido, periférico y descentrado.

  En el desarrollo del psicoanálisis, la tentación de universalidad es fuerte, se hace mundial, se globaliza, los mitemas y matemas no están en una lengua, no hay región a la que no puedan aterrizar y colonizar. Por ejemplo, la diferencia sexual como diferencia real parece un apotegma irrebasable del psicoanálisis, pero está en debate cómo ubicar las otras diferencias. Y qué hacer con la diferencia colonial.

  La trama de América latina, es la de la trágica relación entre el colonizador y el colonizado, y por añadidura, los inmigrantes que han venido a poblar ambos lugares porque a donde bajaron, las barajas estaban marcadas y el reparto siguió esa lógica. Españoles y criollos vs populacho, indios y esclavos. Terratenientes, militares, la iglesia vs el pueblo, la clase obrera. Concentración económica y sus gerentes vs consumidores, trabajadores y la economía popular.

  Todas esas formas de distintos siglos superpuestas pero conservando una matriz. Calibán, el esclavizado por Próspero en “La Tempestad” de Shakespeare, resiste a ser colonizado mientras lo es aunque no del todo. Y como plantea Aimé Cesaire en “Una tempestad” no hay salida, hay una dimensión trágica en el asunto.

  El negro y el marrón tienen ese destino, y otros periféricos europeos que emprendieron en América el sueño, siendo judíos, gitanos, semitas o eslavos. Hay particularidades, hay muchos colores, pero un blanco. Hay un lugar posible y es el del blanco, los demás corren la suerte de no ser si no logran el blanqueamiento. El blanqueamiento es solo un maquillaje. Ir hacia el lado negro no está demarcado.

  Como vimos, en el psicoanálisis está el tema, pero no demasiado. Si uno busca la genealogía de una escritura, o literatura crítica de latinoamérica, la puede hacer[11]. Dentro del psicoanálisis quien sabe, solo algunos conatos inaudibles y con la advertencia de no ir demasiado lejos.

  Bueno, como sea, habría que continuar en la tarea. Solo para recordar que Octave Mannoni, por los años 50 del siglo pasado, publicó el Discurso del colonialismo y tiempo más tarde, La descolonización de sí mismo. Y que hubo un debate con Frankz Fanon en Piel negra máscaras blancas y en Los condenados de la tierra. No es nuevo el tema, tampoco es que haya envejecido. Los ruidos de la calle y los relatos en el consultorio tal vez nos puedan guiar.

Arte*: América Invertida es un dibujo a pluma y tinta de 1943 del artista uruguayo Joaquín Torres García (1874-1949). Está en la Fundación J. T. G. de Montevideo. Con esta representación de América del Sur propone la creación de un movimiento artístico latinoamericano autónomo.

Sitio: https://www.elsigma.com/columnas/la-diferencia-colonial/14132#.YmKFyerx63w.gmail